Turberas: las grandes reservas de agua y carbono del sur de Chile

Las turberas son un tipo de humedal que en Chile se encuentra desde la Región de Los Lagos, hasta la de Magallanes. Tienen un importante rol ecosistémico como almacenadoras de agua y carbono, ayudando como mitigadoras del cambio climático y albergando una biodiversidad única. Pese a que todavía falta mucho por conocer sobre ellas en nuestro país, están expuestas a diferentes amenazas, como la explotación de la turba, del musgo Sphagnum, la construcción de obras viales o la presencia de especies exóticas invasoras. Aquí te contamos más sobre ellas.

07-oct-2020

Fuente y artículo completo: Ladera Sur

Como verdaderas esponjas rodeadas de algunos espejos de agua, las turberas son un ecosistema singular en el sur Chile. Es que tenerlas en nuestro territorio ya es privilegiado, lo que sucede porque, en su mayoría, se ubican en los polos de Tierra. Pero más allá de su específica ubicación, algunas se formaron hace miles de años atrás con el derretimiento de glaciares, acumulando materia orgánica y manteniéndose, hasta el día de hoy, intactas.

Se trata de un tipo de humedal continental que cubre un 3% de la superficie terrestre, según cifras de la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Si llevamos esta cifra a Chile, se ha estimado que abarcan una extensión de 3 a 3,6 millones de hectáreas, de acuerdo con lo que explica a Ladera Sur Ariel Valdés, Doctor en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias de la Universidad de Chile. Esto abarcaría un 4% del territorio nacional, pero concentrados en el sur del país, entre la Región de Los Lagos hasta la de Magallanes.

En toda esta superficie, existen turberas naturales como antropogénicas. Las primeras, como lo dice su nombre, se formaron naturalmente y son vestigios del pasado. Las segundas son el resultado de alteraciones humanas en el suelo y se conocen más popularmente como "pomponales".

Si bien tienen sus diferencias, comparten características compartidas mundialmente: tienen un importante rol ecosistémico, y están expuestas a diferentes amenazas. Algo que, justamente, enciende las alarmas por su protección, ya que todavía falta mucho por investigar sobre ellas.

Esponjas de gran valor ecosistémico

Partiendo desde la base, las turberas se caracterizan por ser ecosistemas que están dominados por musgo del género Sphagnum. "Esto genera un ambiente frío y anóxico (carece de oxígeno). Se ven poco los cuerpos de agua porque están colonizados de estos musgos y otras vegetaciones que absorben esta agua, formando una especie de esponja", explica Valdés. Estas condiciones también hacen más lenta la descomposición de organismos, pudiendo pasar miles de años para que se acumule solo un metro de turba, sustancia orgánica semi-fosilizada acumulada bajo el subsuelo, según lo que se explica en un artículo de la FAO.

De esta forma, las turberas son importantes reservorios de agua y de carbono.

Sobre el carbono, no solo son almacenadoras, sino que cumplen un rol como sumideros, porque son capaces de capturar más de lo que son capaces de emitir. Así, ayudan en la regulación de las concentraciones de CO2 en la atmósfera, cumpliendo un rol de mitigación de la crisis climática actual.

De hecho, según una columna publicada en el sitio de del Centro de Ciencia del Clima y Resiliencia (CR)2, existen estimaciones preliminares que sugieren que la Patagonia chilena podría secuestrar cerca de 13 millones de toneladas de carbono entre los años 2020 y 2050.

En el caso del agua, tienen un rol fundamental en el ciclo hidrológico. Al tener la capacidad de retener agua al recibir precipitaciones, el agua que capta va hacia las cuencas. Junto a esto, la vegetación de las turberas permite su filtración, contribuyendo, además a la calidad del agua. Algo que resulta relevante en temporadas estivales que han tenido escasez hídrica en algunas localidades del sur de Chile.

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