El suelo como un filtro y su rol en la contaminación de aguas

Por Carlos Alberto Faúndez Urbina, Investigador Postdoctoral del Instituto de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ICA3). Universidad de O’Higgins

04-jun-2021

Fuente: El Rancagüino

La crisis hídrica cobró relevancia mundial en las últimas décadas. Un estudio realizado en 2016 y publicado en la revista Science Advances señala que cerca de 2/3 de la población mundial se expone al menos en un mes del año a escases de agua. De allí que su disponibilidad sea fundamental para temas actuales y futuros.

Pero ¿qué significa esto? La disponibilidad de agua se refiere tanto a la cantidad como calidad de este recurso en el planeta, por consiguiente, la contaminación de las aguas superficiales y subsuperficiales son temas de primera importancia al discutir sobre este concepto. En términos simples: no sirve tener una gran cantidad de agua si parte de ella está contaminada.

Cabe destacar que las principales fuentes de contaminación de este recurso se encuentran en la minería, la producción industrial, las aguas no tratadas de fuentes urbanas y la agricultura intensiva. Justamente ésta última descarga una gran cantidad de agroquímicos, residuos médicos, sales y sedimentos a las aguas superficiales y subterráneas.

Comúnmente los agroquímicos pasan a través del suelo antes de alcanzar las napas subterráneas y los sistemas de drenajes, siendo éste el primer filtro. Ello porque está compuesto de poros de diferentes tamaños y geometría compleja y a través de los cuales fluyen el agua, el aire y los agroquímicos disueltos.

Además, existe actividad biológica, donde subsisten macro y micro biota, que se concentra principalmente en la superficie y decae a mayor profundidad. Los microorganismos degradan agroquímicos, mientras las propiedades electrostáticas del suelo pueden retener o adsorber compuestos contaminantes. Es decir, bajo nuestros pies, tenemos un filtro que permite una disminución de la cantidad de agroquímico que -posteriormente- arriba a las napas freáticas y causes superficiales.

A pesar de esta ventaja, la actividad humana se las arregla para contaminar aguas superficiales y subterráneas. Esto por muchas razones. Entre ellas: una baja actividad biológica del suelo, el uso de agroquímicos persistentes que no pueden ser degradados y un mal manejo agrícola.

Una forma de ayudar a este filtro natural activo es cuidando la biodiversidad del suelo y conociendo sus características, para realizar adecuados manejos agrícolas.

En el Día Mundial del Medio Ambiente (5 de junio) los invito a que reflexionemos en conjunto acerca del rol del suelo como un filtro de contaminantes hacia nuestras napas subterráneas y causes superficiales y las formas en que podemos conocerlo y conservarlo.

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