Nanoanticuerpos de llamas: de qué se trata el mejor invento de Latinoamérica por INTA, Argentina

Un equipo de investigadores argentinos ganó el primer premio en el 1.° Concurso de Inventos Patentados del Prosur. Fue por el descubrimiento de un conjunto de nanoanticuerpos de llama capaces de neutralizar diferentes variantes del rotavirus. El hallazgo fue patentado en 2017.

18-feb-2019

Por decisión unánime del Jurado de Expertos, el descubrimiento de los nanoanticuerpos de llamas -que tienen la propiedad de neutralizar las variantes del Rotavirus- recibió el premio al mejor invento patentado de los últimos cinco años de Latinoamérica. El hallazgo fue patentado en 2017 en el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI). Como parte del reconocimiento, la investigación participará en la Exposición Internacional de Invenciones de Ginebra, organizada por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).

Símbolo de la cultura andina y conocidos por su rusticidad, los camélidos sudamericanos (llamas, alpacas, vicuñas y guanacos, y también de los del viejo mundo: camellos bactrianos y dromedarios) guardan en su sistema inmunológico un tipo particular de anticuerpos que poseen propiedades biotecnológicas especiales.

"Descubrimos nanoanticuerpos capaces de neutralizar una infección viral que genera enfermedades diarreicas en niños, en individuos jóvenes y en numerosas especies animales como terneros, potrillos y lechones", expresó Viviana Parreño, responsable del Laboratorio de Virus Diarreicos del INTA y ganadora del premio especial a la "Mujer Inventora", en el marco del mismo concurso, y agregó: "Este es el hallazgo patentado en 2017, que hoy toma relevancia latinoamericana por el reconocimiento del Prosur".

En el Instituto de Virología y, en el marco de la plataforma INCUINTA, que funcionan en el Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias y Agronómicas del INTA, Parreño junto con un equipo integrado por ocho científicos trabaja en el desarrollo de los nanonaticuerpos VHH.

Gracias a la colaboración con otros grupo nacionales e internacionales, el equipo liderado por Parreño desarrolló una plataforma de producción de nanoanticuerpos. "Hoy contamos con VHHs para varios agentes virales de impacto en salud humana, animal y vegetal, que incluye rotavirus A, norovirus, influenza A, virus de la diarrea viral bovina y virus del mal de río cuarto del maíz", indicó y aclaró: "Los dos primeros están protegidos bajo patentes, mientras que los otros aún se encuentran en proceso de protección".

Desde su descubrimiento en 2005, el grupo se dedica a estudiar el funcionamiento y busca el desarrollo de aplicaciones de los nanoanticuerpos de llamas (VHH) capaces de enlazarse a la proteína viral 6 (Viral Protein o VP, por sus siglas en inglés) del rotavirus del grupo A.

"Esta proteína constituye la cápside interna del virus, por lo que descubrir que estos pequeños anticuerpos dirigidos a esa proteína interna presentaron actividad neutralizante de la infección de todas las variantes virales, fue un resultado sorprendente e innovador", afirmó Parreño quien señaló que esa propiedad transforma a los VHH en herramientas universales para combatir la diarrea por rotavirus.

A rigor de verdad, los VHH son unas moléculas derivadas de los anticuerpos de los camélidos, son las más pequeñas que existen en la naturaleza y tienen la capacidad de reconocer específicamente a otra molécula y enlazarse a ella. "Un nanoanticuerpo (por su tamaño pequeño) es un anticuerpo monoclonal recombinante y es una tecnología que está por revolucionar la industria de anticuerpos monoclonales a escala mundial", manifestó Parreño.

Los nanoanticuerpos VHH fueron desarrollados por Lorena Garaicoechea -integrante del equipo que lidera Parreño-, en colaboración con científicos alemanes del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL, por sus siglas en inglés), durante su tesis doctoral.

Si bien aún no se sabe cómo funciona ese mecanismo, los investigadores especulan que el anticuerpo ingresa por los canales acuosos que hay disponibles en el virus y se une a la proteína VP6 interfiriendo en la replicación viral. Entre las características que resaltan los investigadores, los VHH se destacan por el tamaño, la capacidad de escabullirse y resistir frente a altas temperaturas y al pH ácido del estómago.

Fuente: INTA Argentina

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